20 cosas que nos ha enseñado a los hombres Bridget Jones

20 cosas que nos ha enseñado a los hombres Bridget Jones

Bridget Jones es esa mezcla maravillosa de imperfecciones, bondad, fuerza de voluntad y determinación.
La primera heroína feminista del siglo XXI se ha quedado atrás. La conversación social sobre el feminismo ha evolucionado y se ha extendido tanto desde el estreno en 2001 de El diario de Bridget Jones, que hoy las mujeres ni pueden, ni quieren, ni deben conformarse con la filosofía Bridget Jones. En su momento resultó rompedor e imperioso ver a una mujer aceptando sus imperfecciones, y cumpliendo sus objetivos sin dejar de ser fiel a sí misma. Sin embargo, el hecho de que esos objetivos fueran, por encima de todo, encontrar marido (“¿qué más dan los tropiezos profesionales, si tengo novio?” afirmaba Bridget tras aterrizar en paracaídas sobre una piara de cerdos) y aferrarse a él como a un clavo ardiendo, aunque eso implique mirarle fijamente como una trastornada mientras duerme, es una mentalidad de la que el feminismo actual huye. A pesar de ello, tanto El diario de Bridget Jones como sus secuelas, El diario de Bridget Jones: Sobreviviré (2004) y El bebé de Bridget Jones (se estrenó ayer en cines), presentan un vigente retrato del exhaustivo juicio que sufren las mujeres a diario. Las películas de la saga suponen una esclarecedora ventana al mundo femenino que puede ayudar a muchos hombres a comprender cómo se siente una mujer dentro de la sociedad que nos ha tocado vivir.

Bridget suda la gota gorda en el gimnasio en un intento desesperado por ajustarse a los exigentes cánones de belleza impuestos por la sociedad.
Bridget suda la gota gorda en el gimnasio en un intento desesperado por ajustarse a los exigentes cánones de belleza impuestos por la sociedad.

1. Ellas sufren una presión social que tú ni hueles. La primera pregunta que le hacen a Bridget (Renée Zellweger, 47 años, EE.UU), vaya donde vaya, es acerca de su vida sentimental. “¿Quieres casarte antes de dejar de ser fértil o no?”, “el tiempo se agota, tic-toc” fagocitan la conversación social de Bridget Jones, en un obsesivo alzamiento popular para que encuentre marido. Si ella está obcecada con casarse, es porque lleva sufriendo esta presión social impertinente desde que tiene uso de razón. Es probable que, en las mismas circunstancias, a un hombre le pregunten por su vida amorosa –y de forma mucho más casual– tras una hora de conversación sobre el trabajo, su coche, el fútbol y la política.

2. La ropa que llevas puesta siempre es importante. Olvídate del “como voy a casa de mis padres, me pondré esta camisa fea que me queda fatal”, que ya tienes una edad. Hay que ir siempre preparado para la acción, nunca sabes dónde va a estar la chica de tus sueños. Mark Darcy (Colin Firth, 56 años, Reino Unido) conoce a Bridget enfundado en un jersey con un reno estampado que grita “soy un desastre en la cama”, y que sin duda retrasa el romance entre él y Bridget varios meses.

3. No la insultes. Incluso cuando creas que no te está escuchando. No sólo porque es posible que esté detrás de ti, sino porque no hay nada más vulgar que un hombre insultando a una mujer. En concreto, Darcy mete la pata hasta el fondo: “madre, no necesito una cita a ciegas con una solterona que sufre incontinencia verbal y que fuma como una chimenea, bebe como un pez y se viste como su madre”. Ah, y deja de llamar “madre” a tu madre. No estamos en la Edad Media.
4. Ella habla de ti con sus amigos una media de 100 veces más que tú de ella con los tuyos. Mientras que tú les comentas de pasada a tus colegas que has quedado con una chica y ellos responden “guay”, o como mucho “a ver si hay suerte”, las mujeres como Bridget pueden dedicar horas a planificar esa misma cita. Sus amigos la volverán loca: “hazte la interesante”, “ignórale” o “toda tu futura felicidad depende de cómo te comportes”, son consejos que por desgracia harán que Bridget, a diferencia de Daniel (Hugh Grant, 56 años, Reino Unido), se presente a esa cita sintiendo todo el peso del mundo, de su futuro y de su fertilidad hundiéndose sobre sus hombros. Estas dinámicas sociales hacen que las mujeres en ocasiones se enfrenten al inicio de sus relaciones con más ansiedad que los hombres.

5. No la juzgues por su ropa interior. Puede que Bridget lleve unas bragas del tamaño de Buckingham, pero bien cómoda que va. La ropa interior fea puede incluso resultar sexy, porque denota que ese polvo no estaba planeado y los revolcones sorpresa son los más eróticos. Por otra parte, antes de juzgar sus bragas plantéate dos cosas: que tus docenas de calzoncillos iguales tampoco dicen nada sobre ti y que los tangas son incómodos. No esperes sacrificios por parte de tu chica que tú no estarías dispuesto a hacer.

6. Habla de sexo con naturalidad. Daniel Cleaver se liga a Bridget con desparpajo: “¿Tomamos una copa en mi casa? Totalmente inocente, nada de cosas raras, sólo sexo”. A todos nos gusta el sexo, así que no hay razón para que siga siendo un tabú, siempre y cuando se trate con humor y encanto. La clave está en desterrar de tu vocabulario palabras como “polvete”, “rapidito” o “por favor”. Y hazle un favor a tu dignidad y a la raza humana en general: no insistas si te dice que no.

7. Pon la capota del coche. Qué romántico suena ese picnic en la sierra, ¿verdad? Es posible que a ella no le apetezca, pero será bonito pasar el día juntos. Muy bien. Durante el trayecto, deja de pensar en tu crisis de mediana edad y en tus sueños infantiles de conducir un descapotable. Tal y como le sucede a Bridget, el pelo de tu novia no va a sobrevivir a tus trompos de Fast & Furious. No eres Vin Diesel, pero si ella es un poco Bridget, llegará a esa casita rural con encanto mareada y con pelos de loca. Y no te escudes en que las heroínas de su película favorita, Thelma y Louise, volaban libres en su Thunderbird descapotable: ellas eran fugitivas, y no tenían nada que perder.

8. Si pregunta si la quieres, no hagas un chiste. Bridget se viene arriba y le pregunta a Daniel si la quiere a la media hora de película, a lo que él responde con “cállate o te echaré otro”. Por si quedaban dudas Daniel huye despavorido a la mañana siguiente. No es fácil responder a esa pregunta, pero Daniel opta por la reacción más lamentable posible.

9. Sus tetas son suyas. Y su culo también. Deja de mirárselos como si fueran un bufet libre en el que no sabes por qué plato empezar. Bridget es verbal, física o visualmente acosada por el 80% de hombres que aparecen en la película.

10. Evita el mansplaining (dar lecciones no es sexy). Cuando Mark llega a casa de Bridget, la pobre lleva toda la tarde cocinando y le ha salido una sopa de color azul que probablemente cause enfermedades aún no descubiertas. Si tu chica necesita que le eches una mano, no caigas en el “quita que tú no sabes”. La condescendencia no es sexy. Tómatelo con humor y poneos a cocinar juntos, convirtiendo así la catástrofe culinaria en una hilarante anécdota para el futuro.

11. Quédate a cenar con sus amigos. Teniendo en cuenta que la opinión de sus amigos puede acabar influyendo en tu relación, metérselos en el bolsillo desde el principio es una estrategia honesta y efectiva. No te conviertas en ese tipo del que su novia se queja porque “no puedo llevarle a ningún sitio”. Sé encantador con su pandilla, como hace Mark durante la cena de sopa azul.

12. No hace falta que te la lleves a todos tus eventos. En Bridget Jones 2, Bridget y Mark entran en crisis porque él la lleva a un evento profesional de etiqueta y ella se siente tan ridícula que acaba convencida de que avergüenza a su novio. Esta situación se habría evitado si, con toda naturalidad y sinceridad, Bridget y Mark hubieran acordado que no tenía ningún sentido que ella fuera a ese evento, donde no iba a estar en absoluto cómoda y él tendría que andar pendiente de ella. Sólo porque sea tu novia, no tiene por qué ir contigo a todas partes.

13. Si a veces siente celos, tómatelo con calma. Si te ha tocado una novia celosa, pero te compensa todo lo demás, vas a tener que aprender a vivir con ello. No pasa nada, seguro que ella también tolera algún comportamiento irracional por tu parte. Reducirlo a “buah tío, mi novia es una histérica” no va a solucionar nada. El “¿y ahora qué te pasa?” de Mark a Bridget es una metedura de pata de manual. Lo último que necesita una persona celosa es esa mala actitud que le haga sentirse más alterada y más culpable. Y si te enfrentas a la temible pregunta de si estás con otra, bajo ningún concepto te dejes llevar por la soberbia y respondas “no voy a dignificar esa pregunta con una respuesta”. Primero porque nadie habla así en el mundo real, y segundo porque esa réplica apesta a infidelidad.

14. No os vayáis a la cama enfadados. Mark sabe lo que tiene y no quiere perderlo. Por eso, tras la discusión, se presenta en casa de Bridget y le pide perdón. Irse a la cama cabreado sólo conseguirá que te levantes a la mañana siguiente sin enfado, pero invadido por una profunda tristeza.

15. No intentes ir de “chico malo”. Está pasado de moda. Derribemos el tópico de “a las tías les gustan los cabrones“, porque a nadie le gustan los cabrones. Que tu novia haya tenido un par de malas experiencias sentimentales no significa que le vaya la marcha, todo lo contrario. Probablemente esté buscando un buen tipo con el que dejar de estar siempre alerta. Además, los buenazos cuentan con el factor sorpresa a su favor, tal y como aprecia Bridget cuando le dice a Mark que “se supone que los chicos buenos no besan así”. La respuesta de él es la de un triunfador: “joder que no”.

16. Si os vais juntos de vacaciones, no la dejes tirada a la menor oportunidad. Cuando Bridget y Mark se van a esquiar, él comete el error de invitar a sus compañeros de trabajo, que sabe perfectamente que harán a Bridget sentirse insegura. Pero lo peor es que nada más llegar a la pista de nieve, Mark se larga y abandona a su novia –que no sabe esquiar– a su suerte. Algunos gurús de la masculinidad dicen que cuando te vas de vacaciones con tu novia tienes que tragar con muchas tonterías, y que mola más irse sin ella. Si, por el contrario, tu novia te cae bien, quizá te sorprenda descubrir que es posible divertirse con ella, y no a pesar de ella. Aprender a esquiar juntos puede ser una experiencia graciosa e incluso sexy (ten en cuenta, eso sí, el punto 10), porque divertirse juntos siempre es romántico.

17. Es genial que piropees su físico, pero no te limites a eso. “Me gustan tus partes colgantes” es la rocambolesca forma que tiene Mark de hacer que su novia se sienta sexy en su propia piel. Además, alaba su sentido del humor, su bondad y su profesionalidad. Por el contrario, Daniel no deja de insistir en sus minifaldas, sus pechos, sus transparencias y sus piernas. Todos los piropos que Daniel babea a Bridget durante las dos películas no son más que un ritual de apareamiento.

18. No abras su diario. Mark curiosea el emblemático diario de Bridget, y no le gusta lo que lee. Afortunadamente, él es lo suficientemente maduro como para no juzgarla por ello: todos tenemos un día malo, y decimos o escribimos cosas que no sentimos para desahogarnos. Esto incluye abrir su e-mail. Es injusto juzgar a alguien por algo que ha escrito cuando en teoría nadie más iba a leerlo. Porque si salieran a la luz nuestros WhatsApps ardería Troya, y acabaríamos quedándonos sin amigos. Tener una pareja no significa renunciar al espacio privado, y darle tu código pin a tu novia no es síntoma de confianza, sino todo lo contrario.

19. No le des migajas sentimentales. “Si no me funciona contigo, no funcionará con nadie” es la frase con la que Daniel intenta reconquistar a Bridget. Pocas veces en el cine alguien ha hecho sentir a su supuesto interés amoroso como a un premio de consolación tanto como en esta escena. Bridget hace bien en pasar del capullo de Daniel: si tiene carencias emocionales, que se las coma otra.

20. Quiérela. Tal y como es. Recuerda que tu pareja no es tu enemiga, sino tu compañera. Ya tenemos una edad y varios siglos de civilización a las espaldas como para seguir anclados en la guerra de sexos. El mundo critica a Bridget por lo que no hace, pero Mark Darcy es el único que aprecia lo que sí hace. La declaración de amor “me gustas, tal y como eres”, es la más emotiva simplificación del amor posible en tiempos de Tinder. Las relaciones sólo son complicadas si dejamos que lo sean, porque si hay una base de respeto, afinidad y comprensión, cualquier problema puede ser resuelto. Nunca deberíamos olvidar que la clave de toda relación sana es que tu pareja te caiga bien, no que la quieras “a pesar de aguantar sus tonterías”. Querer no es aguantar. Querer es compartir tu vida con alguien, y que la haga más agradable. Así de sencillo. Así de difícil.

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